«Basado en la naturaleza» supera a la tecnología
Por qué los humedales construidos lideran en rendimiento y seguridad operativa
Los humedales construidos se encuentran entre los sistemas más eficientes para el tratamiento descentralizado de aguas residuales. Además de lograr muy buenos valores de efluente, se caracterizan especialmente por una alta estabilidad de proceso y una confiabilidad superior en el cumplimiento de los límites normativos. Una base sólida para ello la proporciona el estudio “Capacidad operativa y de rendimiento de plantas de tratamiento biológico de pequeña escala hasta 50 EH” (BDZ, IWS 2014), con la participación de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Leipzig, en el que se evaluaron comparativamente distintos tipos de plantas.
Figura: valores medios de DQO en el efluente según tipo de planta (PKA = Humedal Construido)
La calidad del efluente es consistentemente alta.
Los resultados muestran que los humedales construidos alcanzan los mejores valores de efluente, especialmente en lo que respecta a la demanda química de oxígeno (DQO). No solo la mediana de los valores medidos es baja, sino que la dispersión también es reducida. Son particularmente destacables los resultados que demuestran que incluso bajo condiciones operativas desfavorables se logra de forma fiable un alto rendimiento de tratamiento. De este modo, los humedales construidos no solo ofrecen buenos resultados promedio, sino que también aseguran la calidad del efluente durante picos de carga y fases de operación no estacionaria.
Una ventaja clave radica en la muy baja probabilidad de superar los límites normativos. En comparación con las plantas técnicas de pequeña escala, los humedales construidos presentan significativamente menos valores atípicos. Estos sistemas son menos sensibles a las fluctuaciones hidráulicas y de carga orgánica, y mantienen los estándares requeridos incluso con alimentación irregular o en operación a carga parcial.
Estabilidad del proceso y robustez técnica
Las razones de esta alta seguridad operativa se encuentran en las propiedades inherentes de los humedales construidos. La interacción de procesos de filtración, adsorción y degradación biológica dentro del medio filtrante genera un sistema de tratamiento altamente resiliente. El filtro de suelo vegetado actúa simultáneamente como un amortiguador hidráulico y biológico, mientras que el biofilm en la zona radicular asegura procesos de degradación estables.
En contraste, las plantas técnicas de pequeña escala dependen del correcto funcionamiento de sistemas de aireación, control y componentes mecánicos. Por ello, son más sensibles a fallas operativas, interrupciones o errores de manejo. Los humedales construidos, en cambio, funcionan en gran medida sin equipos activos, lo que reduce significativamente su susceptibilidad a fallas.
Ventajas en permisos y consumo energético
Esto se traduce en ventajas claras para el diseño y la aprobación de proyectos. Los humedales construidos ofrecen una alta verificabilidad del cumplimiento de los límites normativos, reducen el riesgo de fallas operativas y permiten un funcionamiento estable a largo plazo.
Además, los sistemas basados en la naturaleza presentan un consumo energético significativamente menor por metro cúbico de agua tratada o incluso pueden operar completamente sin electricidad en condiciones de flujo por gravedad.
Los resultados del estudio coinciden con más de 30 años de experiencia de Janisch & Schulz. En la práctica, se observa que los humedales construidos despliegan sus fortalezas bajo condiciones reales de operación a mediano y largo plazo, proporcionando una calidad de efluente confiable de manera sostenida.
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